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Solo mencionar su apodo deviene sinónimo de las primera
vueltas ciclistas a Cuba. Nadie como este guajiro de pura cepa,
nacido el ocho de septiembre de 1943, supo imprimirle un sello
característico a la prueba de carretera más exigente
que tiene lugar en la Isla.
Pipián, un pequeño poblado en la localidad habanera
de Madruga, lugar donde vio la luz por primera vez
fue testigo de los sinsabores de su niñez, cuando a los
11 años de edad comenzó a trabajar en labores
agrícolas, sobre todo como cortador de caña. Era
un imperativo para ayudar al "viejo" y al resto de
la familia.
Se mantuvo como machetero hasta 1961, cuando con sus ahorros
se compró una bicicleta sobre la cual recorría
diariamente más de 20 kilómetros desde su hogar
y el trabajo. Así comenzó a amar al ciclismo,
deporte que lo atrapó para siempre en octubre de 1961
cuando incursionó triunfante en un giro a la provincia.
De inmediato fue captado y con escasa preparación fue
a los IX Juegos Centroamericanos y del Caribe en Kingston'62
y quedó cuarto en los 4 000 metros persecusión
por equipos.
Se metió de lleno en la historia del ciclismo cuando
en 1964 intervino en la I Vuelta Ciclista a Cuba, éxito
que repitió en la tercera, quinta y sexta ediciones.
En los Centrocaribe de San Juan'66 fue tercero por equipos;
cuatro años después, en Panamá, resultó
segundo por colectivos y tercero individual.
Cuatro años después, estuvo también presente
en la XI edición de estos eventos regionales, en Panamá,
y se alzó con el segundo lugar por equipos y tercero
individual.
En los VI Juegos Panamericanos, en Cali'71 logró bronce
en la persecución individual y cuando soñaba con
asistir a los JJ.OO. en Munich, un accidente del tránsito
tronchó sus esperanzas.
Posteriormente, el cinco de septiembre de 1979 se vio envuelto,
como piloto de su moto, en otro accidente que lo mantuvo grave
hasta el dos de octubre, cuando falleció el bien llamado
Rey de las carreteras de Cuba.
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